Es uno de los más grandiosos castillo-palacio del señorío de Aragón.
Construido en el siglo XIV, la techumbre de su capilla es una de las joyas del mudéjar aragonés. Además, es Bien de Interés Cultural y Monumento Nacional.
El arzobispo de Zaragoza Lope Fernández de Luna mandó construir el edificio y lo cedió en su testamento a su hermana Toda, junto con los pueblos de Tierga, Jarque de Moncayo, Sestrica, Nigüella y Lucena de Jalón.
Cuando murió el arzobispo en el año 1382, el castillo fue casi abandonado. Y a la muerte de Toda, pasó a manos de los Ximénez de Urrea. Está levantado en piedra caliza y consta de planta rectangular cuyo perímetro está jalonado por seis torreones.
El tesoro del castillo es la capilla de Nuestra Señora de los Ángeles, cuya cúpula de madera es única en Europa. Está estructurada en seis secciones que convergen en una bonita estrella central, con un ángel en cada tablilla.
Otros elementos interesantes de la capilla son el suelo y una talla del siglo XV de la Virgen de los Ángeles, muy venerada en Mesones, lo que favoreció que esta zona del castillo se conservará a lo largo de los años y que la capilla fuera ampliada en el siglo XVII.
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