En la parte más elevada del núcleo urbano de Tierga se ubica la parroquial, una obra original del siglo XVI, aunque conjuga diferentes estilos.
Del gótico conserva las bóvedas de crucería y la cabecera poligonal. La torre de ladrillo, de estilo mudéjar, se decora con paños geométricos. La fachada y la galería superior de arcos siguen los esquemas renacentistas.
Está dentro del Patrimonio de la Humanidad Aragón Mudéjar.



En la parte más elevada del núcleo urbano de Tierga se ubica la parroquial de San Juan Bautista, potente construcción tardo-gótica en la que destaca la torre campanario de estilo mudéjar que se levanta adosada a su cabecera.
Es una obra de la segunda mitad del siglo XVI y sustituyó a otra románica anterior de época medieval. En la galería es destacable la galería de arcos superiores, más típica de los palacios renacentistas.
En su interior hay una buena muestra de obras de artistas aragoneses de los periodos barroco y renacentista. Los más destacados son Juan Rigalte y Rafael Pertús. El Cristo de la Magdalena está realizado entre 1390 y 1430, y procede de la desaparecida del Santo Cristo.
Esta torre de planta cuadrada parece coetánea en su construcción a la del templo, dentro de la segunda mitad del siglo XVI. Al interior presenta la típica estructura con machón central cuadrado y los tramos de escaleras entre éste y el muro exterior de la torre.
El exterior se divide en tres cuerpos. Tal y como suele ser habitual en las torres mudéjares de esta época, el cuerpo inferior que llega hasta la altura del tejado de la iglesia se construyó con los mismos materiales que ésta, mampostería y refuerzo de piedra sillar en las esquinas. Lo que no es tan habitual es que todos sus cuerpos sean cuadrados, ya que lo normal es que a un primer cuerpo cuadrado de mampostería o piedra sillar se le añaden los superiores de planta octogonal. Dentro de las torres datadas en este siglo únicamente la de Mara presenta también todos sus cuerpos cuadrados.
Son los dos cuerpos superiores los que se levantaron en ladrillo y los que concentran los motivos decorativos en ladrillo resaltado y cerámica. Cada uno de ellos se puede dividir a su vez en tres partes: la central en la que se sitúan dos vanos en cada lado y las superiores e inferiores que se rellenan con paños de rombos y hexágonos.
Del templo medieval se conserva la pila bautismal, el retablo de San Miguel en el lado de la epístola y una puerta cegada en la fachada norte.
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